Efecto avestruz: la negación multiplica el problema
- Alberto Tovar
- hace 2 horas
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Silenciar una alarma de humo no apaga el fuego. Algo parecido ocurre con las finanzas personales; dejar del lado las cuentas y el análisis de los problemas económicos, solo aplaza el golpe. El llamado “efecto avestruz” describe esa conducta de ignorar la realidad para ganar una paz momentánea.
Este fenómeno fue documentado hace casi dos décadas mostrando que muchos inversionistas prefieren renunciar a ganancias con tal de evitar la angustia de ver pérdidas. Investigaciones posteriores lo confirmaron y encontraron que revisamos cuentas con entusiasmo en épocas de bonanza, pero evadimos hacerlo en las crisis, lo cual resulta irónico, pues en el momento en que más claridad necesitamos y elegimos la oscuridad.
En las finanzas personales las consecuencias son desastrosas y conduce a que los problemas monetarios continúen avanzando hasta niveles que pueden conducir a la insolvencia. Es obvio que, si uno deja de mirar los inconvenientes actuales, menos estará dispuesto a prevenir, dando pie a una jubilación insuficiente; a enfrentar eventualidades sin recursos o ahorrar para los gastos por venir.
El efecto avestruz no es exclusivo del dinero. En la salud se traduce en posponer análisis médicos; en el trabajo, impedir la retroalimentación; o en las relaciones callar problemas. En todos los casos ocurre lo mismo y lo que se evita regresa más fuerte y con costos mayores.
Además del valor para entrarle a los problemas monetario, es posible avanzar si le das un espacio a las finanzas personales en tu vida diaria, buscando capacitarte por medio de herramientas digitales y revisando tus cuentas de manera cotidiana. Reducir el miedo y la ignorancia de lo que está pasando permite encontrar las respuestas por muy difíciles que sean.
Entrar a descubrir el origen de los inconvenientes tiene la misma razón de ser que el “obligarse” a visitar al doctor. Hay muchos padecimientos que detectados a tiempo son curables. Es igual en la administración de nuestro dinero; entre más tarde corrijamos la salida será más dolorosa.
Una forma también de abordarlo es hacerlo a través de profesionales que te ayuden a ver la luz en el camino; sólo ten cuidado de acercarte a alguien de confianza para que no salga peor el remedio que la enfermedad. Algunos se aprovechan de esta “ceguera” y angustia ofreciendo soluciones mágicas inexistentes y terminan dejándote en la ruina.
La verdadera paz financiera no nace de la negación, sino de la claridad. Igual que apagar una alarma exige atender el fuego, abrir los ojos a nuestros números es la única ruta hacia la tranquilidad duradera.
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