Cabeceando para el lado del golpe


¿Te has arrepentido de alguna decisión en tus finanzas personales? Hay una película en la cual el protagonista puede viajar al pasado y enmendar sus errores; es una lástima no poder hacerlo, por lo que es recomendable afinar las resoluciones que afecten el patrimonio.

El “hubiera” de la acción o inacción, es un buen ejercicio de análisis para evitar cometer la misma equivocación; sin embargo, está lejos de ser un remedio para las consecuencias.

Todos erramos, pero suelen ser los jóvenes quienes bajo una expectativa de larga vida e inexperiencia podrían estar desaprovechando las oportunidades de enmendar y mejorar su perspectiva de bienestar.

Del otro lado de la moneda, la experiencia te da esa sensación de impacto, como el chirrido de un vehículo antes de estrellarse contra el tuyo. A partir de ese momento, se quedó grabado en tu memoria y cada vez que escuchas algo similar presentirás el tremendo choque. Esto viene de un sentido innato de autoprotección, pero también te limita por el miedo.

El problema es que hay eventos con un efecto tan lento que tardas en darte cuenta y se adiciona la resistencia natural del ser humano de reconocer una pérdida. Así, se sostienen malos negocios, pésimas inversiones o dejar de hacer, como abandonar los estudios. Al paso del tiempo habrá de pagarse.

En ocasiones sucede como al boxeador que voltea para el lado del golpe. Un ejemplo clásico es querer salir de un crédito con más deuda cara. El final es de fácil pronóstico.

Una forma de resolver el dilema, es preguntarnos el “qué pasa si…” implícito en cada una de las resoluciones a punto de tomar o posibles incidentes sin cobertura, como “qué pasa si… ” enfermo, fracasa el negocio, me endeudo más, pierdo el trabajo, llego a viejo con pocos recursos, dejo de estudiar, etc. Se trata de un momento de precaución y valorar las consecuencias.

Habrá situaciones en donde es complicado prever porque no somos adivinos; sin embargo, hay otras en donde el desarrollo de los eventos es completamente lógico y en esos casos es obvio que la solución está en el presente y nunca es demasiado tarde para corregir el rumbo.

Provoca estrés, pero también nos pone alerta y aunque desconozcamos las respuestas para todo, la reflexión ayuda a construir escenarios. Da visión de largo plazo y consciencia sobre las acciones.

Lo podemos aplicar a muchos ámbitos y en la administración personal es muy valioso el aceptar los errores sobre nuestro comportamiento, para buscar mejorar la calidad de vida.

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