Pide ayuda para mejorar en tus finanzas


¿Te ha pasado que un arreglo de “hágalo usted mismo” terminas en un gran desastre? Esto mismo puede suceder en las finanzas personales; en ocasiones, nos negamos a solicitar apoyo y mucho menos estamos dispuestos a pagar, aunque sea muy rentable.

Existen diferentes figuras de especialistas que pueden ayudarte con las decisiones patrimoniales; revisemos algunas consideraciones de cada una de ellas.

1.- Un actor obvio es el “asesor financiero”, nada más distingámoslos de los vendedores, porque los ejecutivos de una organización se hacen llamar “asesores”; sin embargo, tienen la limitante de ofrecer sólo sus productos y, en particular, los de mayor rentabilidad para ellos. Su objetivo se aleja de ayudar al cliente, y su prioridad es obtener una comisión.

Es recomendable escuchar las sugerencias y compararlas con las de otras instituciones para analizar cuál convence con sus argumentos.

Lo mejor sería contratar asesores financieros independientes, quienes tienen una ganancia en función de la rentabilidad de la inversión. El inconveniente es que te piden montos elevados.

2.- El coach financiero, tiende a una perspectiva generalista y el enfoque es el no dar recomendaciones específicas, sino que el cliente encuentre sus propias respuestas a sus requerimientos. Busca balancear la orientación patrimonial con las metas personales y mediar entre el riesgo y la rentabilidad para que se alcance un mayor bienestar de corto y largo plazo.

3.- El Consultor es más integral, aún cuando posea un área de especialidad. Debe “ver el bosque y evitar perderse en los árboles” para cuidar el entorno global.

Un buen ejemplo es la consultoría en el terreno de la empresa familiar, en donde además de la administración del patrimonio, se desea el equilibrio de cada uno de los miembros con el objetivo de preservar a la compañía.

4.- Un Psicólogo o siquiatra entra al existir conductas que dejan de ser funcionales y el apoyo va más allá de un consejo o de alinear metas.

En ese caso, hay una aceptación de la necesidad de auxilio en un comportamiento que daña su relación con el dinero. Ejemplos en el ámbito de las finanzas personales podrían ser temas de ludopatía o un trastorno de acumulación compulsiva, entre otras situaciones.

5.- Aunque los “expertos académicos” suelen no recomendar, son útiles porque explican con profundidad y con ello se obtiene la información requerida para resolver.

Una reflexión trascendente es que buscamos ayuda al reconocer que no podemos hacerlo sol@s; es un acto de enorme madures al permitir afinar las decisiones y cuidar el patrimonio.

¿Has consultado a alguien para tus finanzas? Coméntame en Instagram: @atovar.castro

Twitter: @albertotovarc

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