El reto de asumir los errores financieros


¿Que es una buena decisión?, por lo regular se asocia con el éxito, con acertar y, en el ámbito de las finanzas personales, con ganar mucho dinero; sin embargo, del otro lado de la moneda, es posible considerar también un enfoque de evitar equivocarse, pues es ahí en donde se presentan las catástrofes.

Con frecuencia se decide por intuición y en el momento en que las cosas salen mal, apenas se empieza a hacer un análisis de por qué resultó así. Llegar a un extremo de adversidad implica elegir alternativas dolorosas, pero necesarias para ver la luz al fondo del túnel.

Todos queremos tener excelentes decisiones; sin embargo, ¿cómo reaccionamos a los problemas? ¿qué tan rápido corregimos?

En similar a lo que acontece en las empresas cuando venden parte de sus activos por una crisis; haberse endeudado en exceso; apostar a un mercado que dejó de funcionar; o simplemente le afectó cierta circunstancia económica o regulatoria.

Así sucede en el terreno personal y si tardamos en enmendar, más difícil será salir adelante.

Tal vez no eres tú, pero sí conoce a alguien a punto de la insolvencia, con la presión de los acreedores y la pregunta sería ¿qué consejo darle? Aunque nos quejemos de la voracidad de los bancos o de las tiendas departamentales, reconozcamos que nadie nos puso una pistola para tomar el crédito y, por tanto, aceptemos en forma madura el error.

Una posibilidad es hacer como si no pasara nada y el resultado será una bola de nieve cada vez más grande y amenazadora. Nunca es demasiado tarde para imprimir acción.

Cuando se cuestiona “¿Qué hago…? ¡me están embargando!” Las opciones de salida son dolorosas y es probable que deba deshacerse de bienes para liquidar el pasivo. Es imprescindible procurar refinanciar y entender que las instituciones tendrán una posición dura e incómoda.

Negociar es complicado porque las áreas legales tienen el cometido de recuperar la cartera. El deudor también asumirá un enfoque difícil para con ellos y buscará quitas de morosidades, además de mandar a un plazo largo el compromiso.

Ante esta realidad, es conveniente sensibilizar a la familia, pues con seguridad habrá molestias telefónicas en casa y para quienes se puso como referencia en el contrato de apertura de los créditos.

Por eso, es trascendente el corregir a tiempo y si es necesario aceptar una pérdida antes de que se haga inmanejable.

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