Autoaprendizaje en las finanzas personales


En este espacio hemos hablado sobre la importancia del asesor y del coach en materia de las finanzas personales; sin embargo, hay quienes desean emprender el viaje sol@s o simplemente se niegan a destinar recursos para apoyarse con externos. A continuación, te presento elementos que a mi juicio deben incluirse en el proceso.

1.- El primero, y tal vez más relevante, es el espíritu socrático de admitir “sólo sé que no sé nada” y arrancar con muchas ganas de ir entendiendo las opciones de administración financiera y de comportamiento de los mercados.

Pongo como ejemplo a los que invirtieron en criptomonedas y se enfurecían cuando alguien matizaba su potencial y los tachaban de ignorantes. Esta actitud nos conduce a las malas decisiones y a mantenerse en ellas.

2.- El conocimiento se ha vuelto un commodity y lo puedes encontrar en forma gratuita o muy barato, pero ten cuidado, porque no todo es correcto y verdadero.

Hoy, el gran problema es la cantidad de la información y por eso hay que ser selectivo. Investigar al autor de los libros, así como a las fuentes que exponen en redes sociales, pues podría existir un interés monetario para inclinar la balanza hacia ciertas resoluciones.

3.- En el aprendizaje sobre el manejo de tus finanzas personales, con seguridad te toparas con posiciones contrarias a las tuyas. Es útil confrontarlas con otras igualmente serias, porque con ello puedes cambiar tus paradigmas o reforzarlos. Incluso, procura estudiar corrientes de pensamiento diferentes, para enriquecer tu análisis.

4.- Al no haber un coach o asesor que te cuestione, debes hacerlo tu mism@, de tal manera que busques las áreas de oportunidad para seguir creciendo e ir tomando riesgos calculados. Aquí te puedes apoyar de amigos de confianza para el intercambio de ideas; siempre es enriquecedor y al menos te escuchas, para aclarar tu mente.

5.- En ocasiones, nos quedamos sólo con la lectura superficial o el conocimiento “curioso”; es recomendable adoptar una metodología para ir incorporando el aprendizaje a nuestras vidas. Son válidos los diarios, los resúmenes, mapas mentales, esquemas, todo lo que te ayude a retener y aprovechar.

6.- De nada sirve el aprendizaje si no fijamos objetivos concretos que puedan disponerse en el tiempo y sean medibles. Además, derivar acciones específicas para saber que ha valido la pena el esfuerzo.

7.- Finalmente, entender que es un proceso continuo, pues el contexto va cambiando, surgen nuevos instrumentos, nuevas tecnologías o los resultados de las decisiones tomadas nos van dando información para retroalimentarnos.

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