Agendas llenas, vidas vacías
- Alberto Tovar
- hace 1 hora
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“Tenemos agendas llenas, pero vidas muy vacías”, sentenció Salvador Alva en una conversación que tuve con él para el podcast Dinero y Felicidad. Su nuevo libro, Vidas plenas, publicado por editorial LID, parte de una preocupación muy actual. Estamos rodeados de actividades, pendientes, mensajes y compromisos, aunque muchas veces nos falta tiempo para preguntarnos hacia dónde vamos.
Quien fue presidente del Tecnológico de Monterrey y de PepsiCo en América Latina, además de autor de varios libros, afirma que el éxito visible suele recibir demasiada atención. La advertencia resulta oportuna porque buena parte de nuestra cultura sigue midiendo el avance personal con indicadores externos. La dificultad aparece cuando esos indicadores ocupan el centro de la existencia. Entonces, terminamos trabajando para aparentar, consumimos para pertenecer, acumulamos para sentirnos seguros y vivimos pendientes de una aprobación que casi siempre cambia de forma.
Salvador dice que el capitalismo ha sido muy eficiente para generar opciones, productos, servicios y aspiraciones. Nos ofrece comodidad, acceso y gratificación inmediata. También alimenta una sensación permanente de insuficiencia. Siempre falta algo más. Una mejor casa, un mejor coche, un mejor viaje, un mejor puesto, una mejor imagen ante los demás.
En esa carrera la pregunta esencial queda desplazada. Para qué. Para qué quiero ganar más, comprar más, subir más, recibir más reconocimiento. El dinero ayuda, por supuesto. Sobre todo, cuando resuelve necesidades básicas, reduce incertidumbre y permite cierto margen de libertad. Pero ya superado ese umbral, la acumulación por sí misma empieza a mostrar sus límites.
Salvador sostiene que la plenitud tiene que ver con lo invisible. Con la calidad de los afectos, la congruencia personal, el sentido de pertenencia, la posibilidad de mostrarnos sin máscara y la capacidad de reconocer aquello que de verdad nos hace vibrar. Todo eso rara vez aparece en un currículum, pero pesa mucho cuando uno hace balance.
Diseñar la propia existencia requiere conciencia y método. Implica distinguir entre lo que disfruto y lo que hago por inercia. Entre lo que elegí y lo que heredé. Entre lo que deseo construir y lo que sigo repitiendo para quedar bien. También exige una palabra que solemos evitar, renuncia. Elegir supone dejar fuera actividades, compras, relaciones y compromisos que ocupan espacio, aunque ya perdieron sentido.
La plenitud no necesariamente es el premio al final de la ruta. Salvador insiste en que las metas son importantes, y también en la necesidad de aprender a vivir el presente y disfrutar el camino. De poco sirve alcanzar una montaña si durante el trayecto uno perdió la calma, la salud, las relaciones o el sentido. Tal vez el verdadero éxito empieza cuando lo que hacemos todos los días guarda más coherencia con aquello que decimos valorar.
Si te interesa escuchar la entrevista completa, puedes hacerlo en el podcast Dinero y Felicidad, disponible en las principales plataformas, como Spotify y Apple Podcasts, entre otras.



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