¿Te identificas con alguna de estas historias de terror?



Al igual que en el cine, en el ámbito de las finanzas personales existen verdaderas historias de terror, con el agravante de que estás últimas sí pueden convertirse en realidad si nos descuidamos. El reto es identificarlas y darles solución.

1.- Quienes han sufrido por los vaivenes del mercado bursátil; han llegado a ser afectados por fraude; o han tenido un sueño efímero como los Bitcoins, recordarán la frase celebre de la película de Rocky “no pain no game”

Los altos rendimientos están asociados siempre con riesgos superiores. Si hoy la tasa de cetes se encuentra en 8.24 por ciento y un instrumento ofrece por arriba de ese nivel, es por algo.

Si es un bono de deuda empresarial, habría que averiguar su solvencia, pues hasta los grandes conglomerados andan en apuros. Así mismo, los bancos pequeños tienden a otorgar ganancias mayores y la pregunta es si te proporcionan todos los servicios necesarios.

Por otro lado, si pasamos a rendimientos desproporcionados, vale la pena averiguar si se trata de una burbuja especulativa.

2.- Debido a la eventual pérdida del empleo, hay quienes han cancelado seguros y quedan desprotegidos. La falta de cobertura, puede llevar a pasar de un resbalón coyuntural, a una verdadera catástrofe familiar, al ser incapaces de enfrentar eventos como una enfermedad grave.

Para descartar esta posibilidad, es importante consultar a tu asesor de seguros y analizar formas de reducir el nivel de cobertura, pero no quedar por completo al descubierto, porque juegas con la suerte.

Es inconveniente asegurarnos por todo y podría optarse por algunos esquemas baratos, que al menos cubran parcialmente. Por ejemplo, coaseguros altos con primas bajas; un seguro puro que evite disponer dinero para inversión o seguros de daños contra terceros para automóviles.

3.- Cuidado con la amnesia de riesgo; es fácil perder el recuerdo de las crisis y ante la eventual recuperación de los mercados confiarse.

Seamos conscientes de que los recursos en este renglón tendrán un riesgo mayor. Habrá de diferenciar entre especulación e inversión y separar las cantidades destinadas para cada rubro.

4.- Otras escenas macabras suceden con aquellos que quieren sentirse multimillonarios con el uso de las tarjetas y se endeudan en exceso, provocando que su consumo futuro se vea mermado de manera drástica por el pago de los plásticos.

La regla es “nunca tomes crédito para gasto corriente”, hazlo cuando se trata de una inversión o de productividad. Además, vigilar nuestra capacidad de apalancamiento.


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Twitter: @albertotovarc

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