Letra chiquita, riesgo grande en las finanzas personales


Una normatividad vaga, el libre mercado y la voracidad de ciertas empresas llevan a que el consumidor quede desprotegido a contratos que dañan sus finanzas.

Recientemente me pasó a mi, al quejarme de una promoción, que según yo había fallado, resultó que no me fije de las “letras chiquitas”. En la publicidad decía: “establecimientos participantes” y con eso ya estaba fuera. Por desgracia, es preferible desconfiar y ser acuciosos, pensando en descubrir las “trampas”. Les presento algunos ejemplos.

1.- Si te percatas, en la información del Costo Anual Total y Ganancia Anual Total, que las instituciones financieras deben publicar con sus ofertas de crédito y de inversiones, están realizadas con una serie de supuestos que probablemente no se asemeje a tu situación personal. Revisa la letra chiquita de los anuncios y ahí te enteraras de lo que toman en cuenta para el dato proporcionado.

2.- Cuando vas a comprar un departamento en preventa te dicen la fecha de terminación y los pagos para obtener la tan ansiada propiedad. Pero si te fijas en el contrato, omitirán un castigo monetario si dejan de cumplir con los tiempos, lo cual hará difícil presionar para la entrega según el compromiso. La sugerencia es leer bien los acuerdos, porque existen improvisados que quedan mal en ese sector.

3.- Hay quien desea pagar su crédito en forma anticipada y al ir a liquidar se entera de una penalización, en medio de una infinidad de cláusulas. Es importante examinar las condiciones.

Al adquirir una vivienda o un auto, por lo regular estamos eufóricos y eso nubla la posibilidad de llevar a cabo un buen análisis. Sería conveniente leer el contrato con antelación para saber en qué te metes.

4.- ¿Conoces a alguien arrepentido de comprar un tiempo compartido vacacional? Tal vez se dio cuenta de lo complejo que es deshacerse de la propiedad. Cuando se cierra la operación parece sencillo y se podrá alquilar o vender. Las cláusulas lo complican y está presente el riesgo de gastar sin usarlo.

5.- ¿Cuántas veces nos piden la autorización sobre el uso de información personal o nos preguntan si queremos revisar las cláusulas de privacidad? Pocos lo hacen y quedamos expuestos en bases de datos, de tal manera que nos llegan una infinidad de anuncios y llamadas telefónicas.

Todos hemos caído en este tipo de circunstancias, algunas sin consecuencias y otras con una grave afectación a nuestras finanzas. La recomendación es obvia, inspeccionemos muy bien lo que firmamos y, desde luego, “las letras chiquitas”

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