¿Emprender desde el negocio familiar?


Vivir en un entorno de negocios familiares, con regularidad lleva a que los hijos decidan también arrancar una empresa y puede ser el mejor ambiente para hacerlo si se toman los cuidados necesarios para que así sea; sin embargo, mal manejado se corre el riesgo de conducir a la hostilidad y el resentimiento.

1.- De entrada, debe haber reglas como parte de un protocolo, para que todos los miembros de la familia tengan acceso a esta oportunidad. Además, formar un comité de valoración que sea selectivo en función de la viabilidad y rentabilidad del proyecto.

2.- Con una buena comunicación, el emprendimiento se hace acompañado, no sólo de alguien que ya pasó por el proceso, sino también con especialistas de la compañía que ayuden técnicamente, como serían las áreas de finanzas, mercadotecnia o producción.

3.- La empresa familiar se convierte en una incubadora con criterios que promueven el éxito, pues la primera barrera cuando se empieza es contar con financiamiento; los bancos no prestan sin garantías, cobran tasas de interés elevadas y las aportaciones de capital piden una alta rentabilidad y participación.

4.- Las condiciones pueden ser blandas, pero es fundamental exigir profesionalismo. El proyecto debe ir respaldado con un plan en donde se estipulen compromisos de ganancias y tiempos. Habrá de evitarse las “ocurrencias” improvisadas sin un ejercicio serio.

5.- Hay aprendizaje que se obtiene en el camino y podría ser parte del entrenamiento para que las nuevas generaciones se hagan cargo más tarde de la empresa principal.

6.- Es factible participar en el encadenamiento productivo del negocio de origen, siendo proveedor o comercializador. Esto es un excelente inicio, porque se tiene la experiencia y el apoyo directo.

7.- Ofrece otros beneficios, pues si el planteamiento da frutos lleva al grupo a la diversificación o ampliación del negocio. Además, es una manera de ir modernizando los sistemas y la visión del mercado con las ideas de los jóvenes.

8.- Da oportunidad a que no todos dependan de la misma generadora de dinero y baja la presión financiera de la compañía principal.

9.- Hay un lapso de maduración en cualquier emprendimiento y ante una crisis inesperada es posible hacer un salvamento, si existe potencial futuro.

10.- El hecho de que se tenga experiencia y especialistas involucrados en el seguimiento, permite vigilar en forma estricta su evolución, evitando errores; o abusos de los novatos.

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