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¡No Eres Tú, Soy Yo!: Comunicación Sin Fronteras


En la búsqueda de liderar con eficacia y alcanzar metas, la comunicación juega un papel primordial. Tendemos a llevarlo a cabo según nuestra perspectiva particular del mundo, basándonos en lo que ha funcionado anteriormente. Si surgen malentendidos, solemos responsabilizar al interlocutor. Con un enfoque de coaching, la atención se dirige hacia cómo el mensaje es percibido por los demás, dado que cada persona tiene su peculiar modo de asimilar la información.

Es crucial aceptar la singularidad de cada ser humano y entender que todos enfrentamos la realidad de manera distinta. Un directivo hábil no sólo comprende su propio estilo de aprendizaje y comunicación, sino que también vigila cómo los demás lo hacen. Esta perspectiva de coaching es fundamental para la sinergia y coordinación del grupo.

Tenemos la inclinación a estandarizar, lo cual ha generado una multitud de teorías relacionadas con estilos de aprendizaje y personalidad. Algunos ejemplos incluyen el modelo VARK, que los clasifica en visual, auditivo, lectura/escritura y kinestésico; el modelo DISC, orientado al comportamiento como dominancia, influencia, estabilidad y cumplimiento; el de Gregorc, que habla del "concreto secuencial, el abstracto secuencial, el concreto aleatorio y el abstracto aleatorio"; o el modelo 4MAT, que categoriza en innovador, analítico, común y dinámico, entre otros.

La clave es dar el paso y aceptar las diferencias, abriendo la mente a la pluralidad de perspectivas. Maestros y padres entienden esto con claridad, al haber comprobado que un enfoque efectivo para uno, no necesariamente lo es para otro.

Como líderes en una organización, es básico revisar el proceso de comunicación, mostrándose dispuestos a explorar distintas formas de abordar los temas. Aunque la aplicación de los variados modelos de aprendizaje y personalidad sea útil, el simple reconocimiento de la diversidad de percepciones ya constituye un gran avance.

Adaptando nuestra perspectiva a las necesidades y estilos del grupo, no sólo optimizamos la comunicación, sino que además cultivamos un entorno de respeto y colaboración.

Es imperativo también establecer canales de retroalimentación. Esto facilita comprender cómo se reciben las estrategias de comunicación. Así, se brinda la oportunidad de ajustar y cambiar en función de un feedback genuino y las experiencias del equipo.

El proceso es dinámico; lo que resulta en un momento determinado, pero en otro quizá falle. Al mantener una visión de mejora continua y mostrarse abierto a escuchar y aprender, se logra un liderazgo más efectivo.

La dirección a través del coaching trasciende la mera ejecución de modelos utilizados previamente. Requiere compromiso activo para reconocer y ajustarse a las diferencias individuales, empleando recursos y conocimientos para optimizar la comunicación.

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