¿Es AMLO el líder que necesita México?


Cuando alguien va a un hospital y está saturado; no encuentra medicamento; o pierde su empleo en una pequeña empresa, es cuando se puede dar uno cuenta que la corrupción y la demagogia sí tiene que ver con nuestros bolsillos.

Después de 18 años buscando la presidencia, López Obrador pareciera que llega como “el ungido”, como un mesías que viene a salvar a México de la corrupción y la violencia como si se tratara de Moisés sacando agua de las piedras.

Irónicamente, va en el camino de hacerle más daño a México que la corrupción que busca erradicar, pues las medidas implementadas están lejos de solventar los requerimientos de la crisis que sufre la población, del efecto en cadena provocado y del impacto de largo plazo.

Por ignorancia o peor, por soberbia, Habla de neoliberalismo como si se tratara de una ideología y no una forma de llevar la economía como se aplica en China o Rusia. Simplemente, él mismo podría ser acusado de neoliberal con su política de austeridad pública, con la forma de manejar la estrategia de tipo de cambio o con la libertad con la que deja actuar al Banco de México.

Los verdaderos líderes se potencian ante las crisis. Ir al frente de un país en bonanza genera el aplauso, pero tomar las medidas que se requieren a pesar de ver sus planes frustrados es algo trascendente y los sitúa en la historia.

México está a punto de entrar a la peor crisis económica y el problema no son los dueños de los grandes corporativos, quienes a pesar de las pérdidas que tengan en sus unidades de negocios yo les aseguro que seguirán viviendo con lujos y sin limitaciones.

El drama será en la casa de quienes apenas tienen dinero para vivir al día y que ahora no podrán laborar. Para los enfermos del Covid que se contagiaron porque no pudieron hacer la cuarentana para salir a buscar algo de ingresos. Las miles de micro, pequeñas y medianas empresas que quebrarán por no tener flujo para hacer frente a sus compromisos, o los ataques de la inseguridad por hambre.

Esa es la problemática de corto plazo. Aceptando, sin conceder, que el Tren Maya, el Aeropuerto de Santa Lucía o la Refinería de Dos Bocas sean buenas inversiones de largo plazo; hoy no son la prioridad.

Es como si una familia prefiriera construir una casa a solventar los gastos médicos, la escuela de los niños o comer.

López Obrador se equivoca, esto no es un tema político electoral, él ya es presidente. Necesita gobernar con las agallas requeridas, aunque no cumpla sus promesas de campaña. De otra manera no es el líder que necesita México.

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