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¿Cuándo es útil un coach de vida?


Potencialmente, todos somos susceptibles de recibir coaching; sin embargo, habrá quienes se niegan a compartir con alguien sus objetivos, “atorones” o problemas, para evitar ser cuestionados e invitados a revalorar sus decisiones.

En general buscamos ser autosuficientes y el ego impide pedir ayuda, cuando no tenemos una respuesta clara a nuestras dificultades o en el momento en que se vislumbran tantas opciones que, literalmente nos mareamos, sin llegar a elegir alguna.

El “tamaño” de la preocupación es muy relativo; si pensamos en las “angustias” de hace semanas o meses, tal vez ni nos acordemos o las veamos como ínfimas, en comparación con las actuales. Incluso si las confrontamos con las de otras personas, podrían resultar poco relevantes.

Sin embargo, pueden quitarnos el sueño y limitar el avance en determinado rumbo, de tal manera que enfrentarlas y resolver es como quitar un dique que dejará fluir un rio de enormes posibilidades de bienestar.

En ocasiones, cuando lo comentas con un amig@, sentimos que minimiza la situación; ofrece un consejo obvio o simplemente escucha, permitiendo el desahogo; la diferencia abismal con el coaching es que te conducirá a la acción y se te acompaña en el camino.

Al solicitar el apoyo se reconoce que no se puede sol@ y se requiere a un profesional enfocado en el proceso, para determinar la mejor alternativa para la persona en particular.

Decisiones, tales como un cambio de trabajo, emprender un negocio, moverse a otra ciudad, casarse, poner en orden las finanzas o construir una casa, están relacionados con un entorno que debe ser considerado en forma específica para cada individuo.

En el terreno laboral, el vivir circunstancias estresantes, tener una buena relación con los compañeros, discutir con tu socio, solicitar un aumento, exponer un nuevo proyecto o revalorar las alternativas de avance, suelen ser cruciales para lograr metas significativas.

La percepción de dificultad que estaba presente por un largo tiempo tiende a desvanecerse en unas cuantas semanas dentro de un proceso de coaching y eso resulta liberador, porque se abren rutas para otras muchas cosas.

No hay problemas chicos o grandes y lo positivo del Coaching es que puede ser tan pragmático como encontrar una solución sencilla e inmediata o tan profundo, como llevar a cabo una transformación completa de nuestras creencias.

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