¿Ya arrancaste la planeación para el 2023?


En octubre, las empresas empiezan a llevar a cabo el ejercicio de planeación para el siguiente año y es recomendable hacerlo también en el entorno personal, porque 2023 es especial. Las variables que lo afectan han cambiado y es inconveniente seguir con el mismo patrón de comportamiento financiero ante el deterioro en nuestro bolsillo.

1.- El principal componente del presupuesto son los gastos y se están elevando por la inflación y aunque han instrumentado medidas para contenerla, resulta difícil prever a ciencia cierta su evolución.

Sería un error suponer un porcentaje igual para los gastos; es necesario hacer una revisión por rubros específicos. Por ejemplo, habría que destacar el de alimentos y energía que con seguridad tendrán aumentos superiores.

2.- Tomemos en cuenta que las tasas de interés continuarán subiendo, mientras la inflación no ceda y esto le pegaría de manera negativa a los adeudos con tasa variable, como sería el caso de las tarjetas de crédito. De hecho, sería prudente la reducción o eliminación de estos pasivos.

En un sentido positivo, el incremento de los réditos generaría mayores rendimientos bancarios o de fondos de renta fija. Incluso, podría ser el momento de comprometerlos a plazos largos para aprovechar el alza.

3.- Se ha dado una reactivación económica si la comparamos con los niveles de la pandemia; muchos empleos se han recuperado y pequeños negocios han regresado, permitiendo que un buen número de familias vean de nuevo la luz en el ámbito monetario.

La perspectiva para el 2023 es de avance, pero moderado y dependerá del sector y región en donde se labore, por el impacto del comercio exterior. Es importante hacer un análisis de viabilidad de los ingresos en términos de demanda y empleabilidad en forma individual.

4.- Cómo la inflación se ha esparcido por el mundo, la paridad técnica no ha tenido una perturbación significativa, quitando presión al tipo de cambio. Empero, recordemos que es un mercado sensible a la incertidumbre y podría tener movimientos inesperados. Las divisas han sido una de las peores inversiones de largo plazo y deben considerarse sólo como de cobertura.

5.- En las bolsas de valores seguirá habiendo oportunidades con volatilidad, por lo cual conviene ser selectivo y cuidadoso con los montos dispuestos a instrumentos de riesgo. Es recomendable una buena diversificación y una visión patrimonial.

6.- No estamos exentos de sorpresas y otros “cisnes negros” podrían presentarse en el camino, como es el regreso de olas de covid; el recrudecimiento de las tensiones de Estados Unidos con Rusia y China; además de los efectos de la crisis energética. Por eso, es necesario hacerse a la idea de que el esfuerzo de planeación y presupuestación debe ser revisado en forma permanente.

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