Según AMLO, eres un “aspiraciónista”


El 20 de octubre de 2020 escribí en este espacio una columna llamada “AMLO, en camino de matar a la clase media” y la semana pasada el presidente corrobora su desprecio a millones de mexicanos, cuando en la mañanera justifica las pérdidas electorales de la Ciudad de México a una clase media “aspiracionistas, egoístas y que quieren triunfar a toda costa”, y añade “Un integrante de clase media - media alta, incluso con licenciatura, con maestría, con doctorado, ¡no!, esta muy difícil de convencer”

Bajo ese criterio, las finanzas personales salen sobrando, pues de eso se trata su administración, de aspirar a un mayor bienestar, a procurar aumentar el patrimonio para la familia, a imitar la cultura del esfuerzo de quienes nos precedieron.

Culpa a los medios de comunicación, como si las personas fueran tontas. Dice, “la gente fue víctima de un manejo informativo perverso, tendenciosos, calumnioso inmoral” El presidente pone como ejemplo a alguien que va en un auto y todos los canales de la radio hablan mal de su gobierno; ¿No será que el equivocado es él? Es como el chiste del loco que viene en contra sobre periférico.

Asegura que la gente más humilde sí internalizó bien que con el combate a la corrupción las cosas mejoran, porque empezó a recibir recursos del presupuesto. Deja claro que a quienes les dan subsidios es en donde ganó Morena; es decir, compra voluntades y lucra políticamente con los necesitados.

Según la OCDE, 6 de cada 10 mexicanos se sienten en la clase media y con datos del INEGI, encontramos que el 42.4 por ciento de los hogares entran en esa categoría, mientras en la baja el 55.08 y en la alta el 2.50 por ciento. En pocas palabras, quienes ganan arriba de los 11 mil pesos deberían de sentirse agraviados por los dichos presidenciales.

Se equivoca en su concepción de etiquetar a la población de esa manera, porque la clase media impulsa la producción. Precisamente, por sus aspiraciones, gasta y eleva la demanda; permite que la rueca de la economía gire. Se ha observado, que, ante eventos traumáticos, la sociedad deja de adquirir cosas y de inmediato empeoran las condiciones del país, con la consiguiente pérdida de empleos. Esto pasa en México, pero también en Estados Unidos y China.

El sistema de dádivas genera votos; siempre ha sido así, más de 70 años de priismo lo demuestran y ahora se repite. El problema es que mantienen a la gente en la pobreza y es ineficiente la labor del gobierno en la promoción y el desarrollo. Es ridículo, apoya a los que no trabajan y castiga a quienes buscan estudiar y hacer un posgrado. Estoy en desacuerdo.

¿Te sientes agraviado por el dicho del presidente? Coméntame en Instagram: @atovar.castro

Twitter: @albertotovarc

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