¿Para qué planear si todo cambia en un instante?


La pandemia, para algunos, ha servido como excusa para justificar el dispendio; ¿para qué ahorrar si mañana se puede uno morir? Tal vez piensen en la cita bíblica: “¡Que necio eres! Esta misma noche te reclamarán la vida. ¿Para quién será entonces todo lo que has preparado?”

El texto plantea una reflexión espiritual para evidenciar la avaricia, porque desde una óptica terrenal, bien podría decirse también “insensato, vivirás hasta los 90 años y no tendrás un resguardo financiero”.

Analicemos en perspectiva real el contagio de Covid-19. Si tienes más de 60 años, tienes alguna morbilidad previa y sales todo el tiempo sin protección; claro que la posibilidad de contraer la enfermedad y morir, se eleva de manera considerable. Sin embargo, si sigues las indicaciones y eres joven, es bastante baja la probabilidad. Según los expertos la tasa de mortalidad promedio en México como país es de 120 personas por cada millón y la menor está en Nuevo León con 25 por cada millón.

Por eso, lo sensato es mantener la previsión y seguir planeando sobre nuestro patrimonio. De hecho, con la pandemia quedó al descubierto la insuficiencia de recursos para enfrentar un paró de la actividad como el sufrido hasta este momento.

Entiendo la molesta por tener planes truncos y que para muchos significará trabajar más para recuperar lo perdido en esta época fuera de lo normal; empero, para quienes tuvieron la oportunidad de contar con un ahorro del cual disponer, debió de haberles dado satisfacción el soporte para evitar angustias excesivas.

El punto central, es que pasada la contingencia; aunque falten, tres meses o un año, continuará el pendiente de estar cubiertos por aspectos tales como la salud; el retiro y dependiendo de las edades, el dar sustento a los hijos.

Por lo tanto, hagamos planes y revisemos el camino para alcanzar los objetivos trazados, aunque el “cisne negro” se cruce en el camino y tengamos que reformular de vez en cuando lo que se tenía pensado.

La idea de que es inútil planear, porque la vida nos demuestra que las cosas cambian constantemente es un argumento falas, pues del otro lado de la moneda, ir gastando en forma irresponsable y sin objetivos, nos puede conducir a tremendos apuros cuando llegan las malas rachas.

Simple, veamos a nuestro alrededor ¿a quién le ha ido menos peor en términos económicos con la pandemia? ¿A quien previó o al descuidado?

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