La moraleja del peso y el dólar en mis finanzas


Sorprenden los titulares de la semana pasada que el peso avanza y se coloca entre las monedas de mayor ganancia; a pesar de que la perspectiva económica es aún desalentadora por el efecto de la pandemia y de la menor actividad mundial. El día de ayer, la noticia fue que la moneda mexicana perdió en forma considerable. Estos hechos nos dejan un tremendo aprendizaje para el manejo de nuestras finanzas.

Sigue siendo común el querer invertir en dólares en épocas de crisis, pensando en la protección del patrimonio; sin embargo, resulta que con frecuencia se ingresa muy tarde al mercado y se traduce en pérdidas de largo plazo. Ya en este espacio he comentado que en lapsos prolongados es una mala opción de inversión y tiende a comportarse en forma similar a la inflación.

De haber adquirido dólares antes del arribo de la pandemia a México (finales de febrero) se tendría un rendimiento de entre 9 y 16 por ciento (sin contabilizar los diferenciales entre compra y venta), dependiendo de cuándo se mida, el viernes pasado o ayer. Así de volátil es.

Ahora bien, se lo hubiésemos realizado después del rally alcista, creyendo que iba a llegar hasta las nubes, la pérdida sería de entre 11 y 16 por ciento. Es peligroso financieramente tratar las divisas como una “apuesta”.

Sí, el dólar gana terreno ante la incertidumbre económica, pero debemos tener cuidado en pensar que los incrementos son para siempre.

Un punto fundamental es que las autoridades han aprendido a lidiar con estos ajustes y se mantienen firme con el control inflacionario, además de incidir en el nivel de tasa de interés considerando el equilibrio de los flujos de capital en el mundo.

Esta influido también por el acontecer global y la expectativa de la mejoría de los mercados de exportación hace prever una entrada importante de billete verde por lo que el precio de este tendería a bajar.

El peso es una mercancía internacional y es afectado por la fortaleza o debilidad de las monedas del resto de los países.

Veamos la posición en dólares como cobertura cuando se tengan compromisos en moneda extranjera y percibamos que podría haber un aumento fuerte, para luego salir hacia otro tipo de instrumentos financieros.

Puede añadirse al portafolio, sin ocupar un lugar preponderante, porque ha demostrado que el rendimiento es poco significativo al pasar el tiempo.

Las divisas operan con una gran cantidad de información, especulación y rapidez; por eso, al decir: “creo que es una buena inversión” lo más probable es que ya haya dejado de serlo.

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