Hábitos que te harán ahorrar y salvan tu vida


Hay gastos imposibles de evitar y uno de ellos es todo lo vinculado con la salud y vaya que pueden ser cuantiosos. Peor cuando las circunstancias económicas del país y de los mexicanos se agravan y es difícil hacerles frente. Lo bueno es que hay algo que podemos llevar a cabo para aminorarlos y es barato.

La pandemia hizo evidente la fragilidad humana a cualquier edad. El Covid-19 se ha colocado en una de las principales causas de muerte en el mundo y su tratamiento es costoso al requerir hospitalización. Ahora bien, esta situación tiene mayor probabilidad de ocurrencia al tener morbilidades y en particular las asociadas con una mortalidad alta por si solas, como son las relacionadas con el corazón, la diabetes y los sistemas inmunológicos comprometidos.

Lo anterior es de especial importancia con los servicios públicos de atención médica saturados y prueba de ello ha sido la elevada incidencia de decesos por Covid en dichas instituciones. Adicionalmente, existe un fuerte problema de desabasto de medicamentos, provocados por ineficiencia y falta de recursos, que en términos financieros es inviable en el largo plazo.

La “solución” parcial a esto, son los seguros de gastos médicos mayores, que ayudan a soportar un evento catastrófico con atención privada, pero con regularidad la cobertura es limitada y como quiera debes liquidar una parte. Además, en la medida en que envejeces se hacen tan caros que llegan a ser impagables y a final caes en manos de la opción pública.

Según un estudio sobre los gastos generados en el último año de vida de las personas ancianas, el promedio se encuentra entre 6 mil 255, más- menos 18, 500 dólares al año en México.

Creo que todos tenemos ejemplos de casos cercanos en donde se pagan grandes cantidades por medicamentos, que pueden superar varios meses de salario al año.

Cuando alguien está enfermo el dinero es insuficiente y se pierden patrimonios buscando la salud, por eso nos debe hacer reflexionar sobre cómo preservarla.

Hay tres cosas básicas y baratas al alcance: el ejercicio, el mindfulness y la comida saludable. Ya sé, es difícil cumplir con estos hábitos, pero valen la pena para enfrentar el problema que acabo de describir.

En cuanto al ejercicio tan simple como caminar entre 20 minutos y una hora diaria; la meditación puede hacerse en 10 o 20 minutos y con la comida saludable, arrancar desechando los productos chatarra que ingerimos. A largo plazo, esto reducirá notablemente la posibilidad de enfermedades y de desbalances graves en el patrimonio.

Existen muchas razones para hacerlo, y lo financiero tal vez sea lo menos importante; sin embargo, es otra forma de apoyar la idea de que mejoremos nuestra calidad de vida.

¿Cómo andas con los hábitos para procurar la salud? Coméntame en Instagram: @atovar.castro

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