De regreso a lo básico; ¿Ahorras o Inviertes?


Hay dos palabras que es usual tomar como sinónimos, pero detrás de su diferencia se esconde una buena parte del éxito o fracaso de las finanzas personales. Retomemos lo básico y hagamos una reflexión.

Bajo una óptica económica, el ingreso lo destinamos al consumo, pagar impuestos o ahorrar; es decir, este último, es la porción que se queda sin uso para gastarlo en otro periodo. De aquí se deriva la importancia de vivir siempre de acuerdo con nuestra capacidad de compra.

En caso de endeudarse para adquirir algo, uno estaría “adelantando el consumo” con la tasa de interés como costo de la transacción y en la igualdad significaría “desahorro” limitando la capacidad de consumo futuro.

En efecto, el ahorrar es complicado si el ingreso es reducido; además, muchos lo consideran “aburrido”, al dejar de generar una satisfacción de compra, más que la tranquilidad de contar con recursos para eventualidades.

Hasta aquí no hablamos de rendimientos, porque ahorrar es el simple hecho de separar una cantidad que bien lo puedes poner debajo del colchón o en una caja fuerte. El problema es que esto es insuficiente al subir los precios de los artículos y servicios, pues la capacidad de compra del dinero se reduce y podría llegar a esfumarse.

Hoy está presente una aceleración de la inflación mundial y podría conducir a que quienes tienen su patrimonio sin ningún resguardo de rentabilidad podrían perderlo en forma paulatina.

Esa es la principal característica de la “inversión” obtener una ganancia, destinando el recurso a un instrumento financiero, bancario, a la bolsa de valores o a un activo físico, como son, por ejemplo, los bienes raíces. En este sentido, la tasa mínima objetivo, es la que cubriera la inflación, precisamente para evitar perder el valor real.

La intención es que el dinero trabaje para ti y consigas un rendimiento por arriba de la elevación de los precios y ello dependerá del riesgo. Quienes sean conservadores deberán aceptar una ganancia baja, pero segura; en tanto, los intrépidos accederán a una rentabilidad alta, pero con la posibilidad de pérdida, si las cosas no salen como esperaban. Ahí está el mercado de las criptomonedas para darnos una idea de lo que es una mala racha.

Si te das cuenta, el ahorro es imprescindible para empezar a invertir, por eso es el primer paso para unas finanzas sanas y luego depositar tu dinero en un portafolio que pueda reducir el riesgo con las máximas ganancias reales.

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