¿Cuál es mi expectativa en el mercado laboral?


Es difícil generalizar cuál es la expectativa laboral; depende de factores y circunstancias de cada uno, como la edad, el género, los estudios, la especialidad, la zona, etc. Sin embargo, sí es factible analizar la situación del empleo en el país y de ahí derivar cómo nos impacta, sobre todo al ser una “danza” de cifras en los medios de comunicación que pocas veces podemos contextualizar.

¿Cómo es posible que se registre una contracción en la producción el año pasado y la tasa de desempleo se mantenga baja? La respuesta esta en las finanzas familiares; veamos.

La mencionada tasa fue de 3.5 por ciento en el último trimestre de 2019, siendo una de las menores desde principios de 2006. Detrás de ese porcentaje, hay un millón 900 mil personas sin recibir ingresos y se sumaron 113 mil respecto al año anterior, porque cada vez son más jóvenes incorporándose a la población económicamente activa.

Como en México no existe capacidad de ahorro patrimonial y carecemos de un seguro de desempleo, como en otros países, es prácticamente un lujo estar sin ocupación por mucho tiempo.

Es decir, al terminarse el dinero, también acaba la búsqueda y deben contratarse a como de lugar, aunque los salarios sean reducidos; sea una actividad no deseada; se esté sobre calificado; o entre al sector informal.

Con las mismas cifras oficiales, tenemos que la tasa de subocupación es de 7.8 por ciento, y son 4.3 millones de persona llevando a cabo labores por abajo de su productividad. Mientras tanto, en la informalidad, se sitúa el 27.1 por ciento de los trabajadores, siendo 31.3 millones de habitantes en esas condiciones.

En pocas palabras, son una gran cantidad de mexicanos quienes enfrentan una peligrosa vulnerabilidad, porque están fuera de la cobertura médica; las afores; y de sus necesidades básicas.

Ese es el resultado del pobre crecimiento económico. Si queremos tener unas finanzas personales con mayor capacidad de compra es imperativo que el gobierno y la iniciativa privada impulsen el avance productivo.

Como siempre, hay ganadores y perdedores dependiendo de sus circunstancias específicas; sin embargo, en este caso, son más los afectados negativamente.

Dejando atrás el pesimismo, la realidad descrita debe ser valorada por lo jóvenes para que encuentren la forma de tener empleabilidad y mejores salarios.

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