Corrupción, inseguridad y miedo, en nuestro bolsillo


La pandemia de Covid-19 ha evidenciado la forma en que impacta la corrupción. Al observar en los medios de comunicación los aparatosos actos de latrocinio o eventos de violencia extrema en México, parecieran alejados de nuestra realidad, pero por desgracia afectan el bienestar, el patrimonio y mete ruido a las decisiones familiares.

Uno podría argumentar que este tipo de situaciones se llevan a cabo en cualquier parte del mundo; sin embargo, este es uno de los aspectos en los que destacamos. Transparencia Internacional nos coloca en 2019 en el lugar 130 de 180 países, con niveles preocupantes de corrupción.

Cuando los funcionarios distraen recursos se ven impactados los resultados de la administración pública, no solo por la cantidad que ha sido robada, sino también porque en lugar de hacer una buena administración de su gestión se dedican a realizar negocios particulares. Lo vemos reflejado en un pobre sistema de salud y una economía endeble.

Un cuestionamiento frecuente al viajar al extranjero es ¿por qué carecemos de servicios de primer mundo en México? Y la respuesta está en los robos de los gobernantes.

Peor aún, la corrupción se ve entremezclada con los altos índices de inseguridad, pues las autoridades desdeñan el Estado de Derecho y provocan esa sensación de miedo en una infinidad de regiones.

Son innumerables los casos en donde la propia policía participa en los eventos de inseguridad, al grado que se pierde la confianza. Ni siquiera se denuncia porque se piensa que están coludidos con las mafias y eso puede generar represalias.

Para quienes tienen el dinero suficiente significa querer migrar a otros países como Estados Unidos y España. Además, la percepción de los grandes capitales lleva a que salgan recursos que bien podrían estar siendo aprovechados internamente.

Ese miedo nubla las decisiones cotidianas e incide en un gasto para cubrir la inseguridad, a través de sistemas de alarmas, rejas, transporte, etc. ¿Qué nos espera ahora con el avance de la pobreza? La desesperación del desempleo será una presa fácil para las verdaderas mafias del poder, el narcotráfico al cual el gobierno quiere atacar con abrazos.

Los actos delictivos quedan impunes la mayoría de las veces y hay frustración en la sociedad por la desidia de las autoridades.

La corrupción y la inseguridad afecta nuestro patrimonio, la productividad, la posibilidad de hacer negocios; e impone un clima de miedo que nos reduce el bienestar. ¿Cuándo las acciones bajarán del discurso a los hechos?

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