Conversación pendiente en las finanzas familiares


La decisión de empezar a ordenar las finanzas viene, por lo regular, de un deseo interno e individual de mejorar el patrimonio; sin embargo, es difícil llevarlo a cabo sol@ y es necesario acompañarlo de “conversaciones” con quienes están cerca de nosotros para que dé el resultado esperado. La comunicación puede ser complicada, por eso es relevante reflexionar en el tema.

1.- Es frecuente que el manejo del dinero se realice en secreto y las cosas sucedan como por arte de magia; se pagan colegiaturas, se llena el refrigerador, se cubre la diversión, los viajes, etc. Por ello, el objetivo más obvio es el que los miembros de la familia entiendan cuál es su situación económica y comprendan la solución, en caso de que sea necesario racionalizar el gasto o encontrar maneras de ahorrar.

Incluso, en la abundancia también sirve al infundir tranquilidad y conciencia de cuidarla.

2.- La comunicación implica una conversación de dos vías, en donde debemos de estar dispuest@s a recibir retroalimentación que permita prevenir errores o angustias, por falta de información. Sobre todo, la pareja puede aportar ideas o compromisos que ayuden a solventar o mejorar el entorno financiero.

3.- Si se requiere la corrección, es valioso el apoyo de la familia y abordar el componente emocional de las decisiones. Esto conduce a un aprendizaje importante, porque se podrían tocar los principales conceptos que preocupan.

4.- Si no hay problemas que tratar, al dialogar sobre el patrimonio pueden surgir oportunidades de inversiones o de negocios a emprender. En la medida en que sean comunes las charlas de dinero en casa se podrán abrir opciones de crecimiento.

5.- Aunque es más entendible la comunicación si vives con alguien, también son recomendables para cuando estás sol@ y hacerlo con amigos es muy provechoso, pues es bueno confrontar los puntos de vista. Además, siempre habrá conversaciones que llevar con proveedores, acreedores o con quienes buscan intervenir en las decisiones.

El punto central es que todas estas pláticas sean constructivas y no terminen con enojos, discusiones, insultos o, en el peor de los casos, rupturas.

Sugiero ser claro en la información que se presenta, ser específico en cualquier señalamiento y procurar evitar ataques y generalizaciones que provoquen ambigüedad. Sin olvidar el objetivo de la conversación con peticiones concretas.

Es imprescindible dejar espacio a la opinión; el intercambio de ideas enriquece y genera posiciones de ganar-ganar. De esto, abundaré en la siguiente entrega.

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Twitter: @albertotovarc

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