Compra ahora y paga después ¿Conviene?


Nos acercamos a la temporada navideña y, como en años anteriores, la oferta más utilizada por el comercio será con seguridad la venta a meses sin intereses. Fuerte tentación, porque racionalmente equivale a evitar un costo a través de una tarjeta de crédito que iría de entre un 30 a un 60 por ciento anual, ¿pero en realidad conviene?

La tentación es a nivel internacional; en la revista Kiplinger, especializada en finanzas personales de Estados Unidos, señalan que en dicho país las ventas han aumentado por arriba del 300 por ciento en ese esquema en los últimos cuatro años y esperan que con la inflación al alza, sea mayor su incidencia, pues las personas no alcanzan a adquirir todo lo que quisieran.

1.- Un primer paso es saber cuánto está pendiente de liquidar en esa modalidad. En los estados de cuenta de las tarjetas debe venir un apartado de cuántas mensualidades te faltan; en caso de que ese dato no esté, te recomiendo hablar al banco para obtener la información.

A esa cantidad mensual, suma tus adeudos a pagar como serían hipoteca, auto, préstamos de nómina y si tienes un saldo “permanente” en tus tarjetas también agrégalo. Esto te dará las obligaciones monetarias que ya tienes sobre los ingresos percibidos.

2.- La siguiente tarea es determinar qué tan apretado está tu flujo. Olvídate de la regla general que no debe de pasar el 30 por ciento de tus ingresos; más bien revisa cómo te sientes para cumplir los gastos cotidianos y los planes para los próximos 12 o 18 meses.

Con esto, pones en perspectiva si puedes tomar un compromiso adicional, porque en ocasiones se simplifica la decisión y colocas “todo” en esa modalidad y cuando menos acuerdas ves cómo tus deudas se empiezan a incrementar por la incapacidad económica de liquidar el pasivo.

3.- Un cuestionamiento que bien podría ser el inicial, es definir si la adquisición es necesaria y si vale la pena adelantarla o es preferible ahorrar para llevarla a cabo. Con esto ya cuentas con dos aspectos a considerar; por una parte, el esfuerzo financiero y ahora el contrapeso del requerimiento “real”.

4.- Si la compra es inminente bajo cualquier evaluación y tus pagos de deudas son moderados, los esquemas de meses sin intereses te liberan un monto de recursos que pueden ser dispuestos para la inversión con rendimientos que en este momento son elevados.

5.- En síntesis, la reflexión importante es que “no siempre” conviene un crédito, aunque sea a tasa cero. Es una invitación a valorar tus compras, cruzarlas con su viabilidad financiera y objetivos de mediano y largo plazo.

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