¿Cómo salir del naufragio económico?


Empieza a surgir la desesperación por la lentitud del arranque productivo y una caída dramática de la demanda por el cambio de los patrones de consumo de la contingencia y la recesión en México y el mundo.

Ignacio me contactó al considerar que su caso podría servir para aquellos que pasan momentos complicados. Lo secuestraron hace once años y sufrió en carne propia los efectos colaterales en su casa y negocio al ser liberado, después de pagar un rescate quedó quebrado, con muy pocas opciones para continuar trabajando. Cuando el banco lo presionaba, les decía “… yo el dinero se lo di al que me puso una metralleta en la boca… has lo que tengas que hacer”

Fue difícil empezar, narra, pues además del trauma del evento, debía solventar los gastos cotidianos y al mismo tiempo ser acosado por los acreedores e instituciones bancarias. “Tienes que decidir a quién le pagas y a quién no”

Recomienda que ante estas circunstancias es fundamental elaborar un plan, de otra manera es imposible seguir adelante.

El era contratista y requería una empresa con líneas de crédito y fianzas, para lo cual tuvo que pedir prestada la razón social “con algunos salió bien, otros abusaron, porque acuérdate que del árbol caído hacen leña. La experiencia te sirve para saber quiénes son tus amigos y quiénes están esperando para darte un hachazo”

Hoy, en términos económicos está igual o mejor que antes, aunque ciertos activos los tiene nombre de otros, porque pueden correr riesgo.

Reflexiona “Yo estaba haciendo mi chamba, generando riqueza y empleos, el banco estaba haciendo su chamba, prestando dinero, pero el que no hizo la suya, fue el gobierno, no nos dio la seguridad para ejercer nuestros trabajos de la mejor forma posible”

Dice estar en desacuerdo con el presidente que ha estigmatizado a los empresarios y ha dejado de dar apoyos para quienes están siendo impactados por la pandemia.

La sugerencia de Ignacio es otorgar nuevos créditos para volver a empezar, dando una prórroga a los ya existentes, además de incentivos por parte de la Secretaría de Hacienda, porque ellos no toman en cuenta las causas del quebranto. Incluso, los organismos empresariales pueden ayudar con un coaching de cómo salir de la crisis, “uno se encuentra paralizado por las circunstancias y quedas en shock, por lo que es fácil cometer errores”.

No hay que rendirse y tener fuerza de voluntad para continuar; concluye

¿Cómo percibes la desesperación en este momento? Coméntame en Instagram: @atovar.castro

Twitter: @albertotovarc

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