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¿Cómo llevar a cabo un coaching efectivo?


La palabra coaching está de moda en el ámbito administrativo y muy en especial en el de la interacción humana, sobre todo porque ofrece un paradigma diferente al tradicional y abre nuevos caminos para encontrar soluciones.

En esencia, el coaching libera el potencial de las personas con quien se trabaja. Por eso, la analogía obvia es con el coach deportivo que no entra al terreno de juego y busca en cada participante su potencial individual, además de tener la capacidad de interactuar en equipo con el resto de sus compañeros. En un mundo ideal, se deseará que cada uno de los miembros despierte una fuerza de liderazgo para obtener resultados sobresalientes en su conjunto.

Desde este punto de partida, es fácil entender que el coach tiene la posibilidad de llevar a cabo sesiones individuales con quienes desean revisar aspectos particulares de su proyecto de vida o ejecutivos en un entorno de negocios, además de equipos completos, con la urgencia de hacer sinergia para alcanzar altos niveles de desempeño.

También se ha utilizado el concepto “gerenciar con coaching” para marcar una diferencia con una dirección autocrática y conducirla hacia un desarrollo más participativo.

En el momento en que una compañía o persona decide emprender un proceso de coaching, es básico verificar la solvencia profesional de quien lo realiza, con información sobre su preparación, certificación y experiencia.

Una diferenciación importante es que esta lejos de ser un asesor que dará consejos sobre algún aspecto. En todo caso, se convertirá en un facilitador para identificar soluciones desapercibidas y ayudar a conseguir las metas trazadas.

El punto de partida para que funcione el coaching es el estar convencidos de que se quiere andar ese camino. Si bien, cualquiera puede participar, no todos lo desean y ello dificultaría la aceptación de las rutas encontradas.

En este sentido, es fundamental el apoyo institucional de la empresa, así como de los directivos, en caso de ser necesario. De nada sirve cambiar a las bases, si la parte de arriba de la pirámide menosprecia la metodología y la nueva forma de trabajar.

Hay tres elementos iniciales básicos: 1) saber qué quiere obtenerse; 2) determinar cómo sabremos que se obtuvo (medición del resultado), y 3) elegir a un buen coach.

El coach es un despertador de nuevas perspectivas. Esto afecta positivamente a la vida de las personas, el desarrollo de ejecutivos y la rentabilidad de las compañías

¿Cómo percibes la actuación del coaching? Coméntame en Instagram: @atovar.castro

Twitter: @albertotovarc

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